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viernes, 15 de junio de 2007

¿De quién es esta invitación?

Me invitaron a una salida la cual yo no tenía idea alguna de su realización. Me sorprendió que la acreditación para esta reunión me llegara a la radio. Rápidamente comencé a pensar cuándo fue que dejé mis datos y a quién. Miré detenidamente la foto de mi pase. Estaba pixeleada. Me di cuenta que era una recortada bajada de mi Hi5. Entonces un amigo debe haber hecho la gestión. Esa página de muchos clicks está al acceso de cualquiera. Es fácil hasta introducir un video ahí. Todavía no hallaba en mi mente cómo se produjo la llegada de esta venia hacia mi persona. Mis demás compañeros no la han recibido. Es como si el deseo fuera que únicamente acuda yo. Mi curiosidad me pide cambiar mi día de descanso para ir a esta salida. La misma consiste en una visita a la fábrica de Backus. Espero tener el consentimiento de mis superiores. Hasta el momento sigo cavilando al autor de mi intriga. En los próximos días haré un par de llamadas. Tengo que hallar al responsable.

jueves, 7 de junio de 2007

Me pepearon con Radlers y me gustó

Hace poco fui al cumpleaños de una buena amiga mía. Con el pasar de las horas la reunión se fue haciendo más amena con la llegada de otras personas. La anfitriona me presentó a una chica con rulos procedente de Alemania. Era una peruana que radicó durante 3 años en tierras germanas. Conversadora, buscó atenderme bien al ofrecerme un radler. Al levantar mi ceja derecha ella se dio cuenta de mi ignorancia sobre este concepto. Resulta que un radler era una bebida alcohólica a base de cerveza rubia y gaseosa blanca. Al principio, un poco excéptico le pedí probar de su vaso. Al agradar este sabor a mis papilas gustativas, acepté la degustación de uno. Casi nada tardó para prepararlo, inclusive no tuvo reparos en explicarme cómo se hacía. Después de tomar cerca de ocho muestras, empecé a sentir sueño. Las agujas del reloj me demostraron lo tarde que era. Mi cuerpo me pedía descanso. Al darme cuenta del cierre paulatino de mis ojitos, empecé a culpar en tono de broma a la chica. "Me haz pepeado", le dije en reiteradas veces. Ella seguía diciédome prost (salud en alemán) y yo ya no deseaba beber. Al final le pedí a la dueña de la casa descansar. Ella me proporcionó la habitación de su primo. Me acomodé con dos gruesas frazadas. Al día siguiente me levanté muy lozano. El consumo de esa mezcla alcohólica me evitó tener una incómoda resaca. Es más, podría asegurar que dormí mejor. Si tengo la oportunidad de verla nuevamente en alguna salida nocturna, a parte de saludarla aprovecharé para felicitarla por tan buena bebida.