lunes, 3 de septiembre de 2007

Consejos gratos

Fue un gusto trabajar con los mejores. Entre ellos, tuve el honor de estar al lado del famoso 'Buscapersonas', aquel hombre que sembraba la calma con su dulce voz durante los apagones de la década de los 80.

El don de la palabra en él reflejaban su personalidad de culto cosmopolita y veterano criollo. Su chispa me hacía trabajar el cerebro. Al usar su verbo florido de juegos de palabras y reticencias culminadas en bromas, gustaba mucho de su compañía.

Ahora estreché su mano por última vez. Para el tiempo, soltar sus blancos dedos tomó unos segundos. Para mí, esa despedida duró bastante y a veces digo que fue eterna.

Buen guía, amigo y jefe, será una pena no tenerlo más en frente. Muchas gracias por todo Don Miguel Humberto Aguirre. Un fuerte abrazo Mihua, de verdad lo extrañaré.

La destrucción del sol

Hace poco he vivido una experiencia fuerte en mi vida. Y me he sorprendido por la forma cómo la he tomado: incólume. Y es raro porque un día antes tuve un sueño muy raro. No era astronauta pero podía divisar muy bien al sol. El astro rey destellaba encima mío pero de repente empezó a tomar un color rojizo.

Luego de ver como las llamas de fuego se mezclaban entre sí, un color negro se apoderó del carruaje de Apolo. Lo que sentí en mis sueños podría asegurar que fue un anticipo de lo que vendría al día siguiente. Esta escena tuvo como clímax la explosión de la estrella y el miedo embargó mi ser, al punto de despertar. Algo raro, no le había dicho esto a nadie. Veo que tenía sentido.

Cómo es, ¿no? Soñé la destrucción de una estrella, pero no de cualquiera, sino la cabeza del sistema solar ¿Tendrá algún significado o la Diosa Fortuna está jugando con mi suerte?

martes, 17 de julio de 2007

Las aventuras de Gabo y Chaparro

Uno de las mejores personas que conozco en esta vida es Gabriel Castillo. Recuerdo nuestros largas caminatas desde la facultad de Comunicaciones de la San Martín, ubicada en la cuadra 19 de la avenida Brasil. Una derrota en el poker junto a otros compañeros significaba quedarnos sin pasajes. Ello no importaba. Éramos vencidos pero dando pelea. Durante su permanencia aquí en Lima, me llamó mucho la atención su estrecha amistad con mi perro. Peculiar ¿no? 'Chaparro' había entablado con Gabo una buena química. Siempre que mi compadre me visitaba o llegábamos juntos de la universidad, el pequeño pekinés lo buscaba y esperaba su descuido para apoderarse de su maleta. La utilizaba como cama.

Pero una vez estos dos personajes protagonizaron una escena que se quedó retenida en mi retina bastante tiempo. Un grupo de amigos estábamos tomando en mi casa. Casi todos estaban mareados. Habíamos llevado a las chicas presentes a sus casas y decidimos acabarnos la cerveza restante. Quedaban varias botellas. En eso vi a lo lejos una sombra realizando movimientos reptantes. No distinguí quién era. Me acerqué al sujeto capturador de mi curiosidad. Gabriel estaba de cunclillas y seguía como un pollito a su mamá gallina a mi mascota. Con vaso lleno alzado con la mano izquierda, pedía a la pequeña presencia hacerle compañía. Parecía una caricatura. Que pena que nuncan tomé una foto de esa escena. Podría haber empezado una tira con el nombre de 'Las Aventuras de Gabo y Chaparro'.