jueves, 18 de octubre de 2007

Un mal uso del celular

Es feo un teléfono celular tiradedo. Odio los aparatos soplones. Si te compran uno es para ayudarte en tu vida diaria, no para estar marcándote como rastreador donde te encuentras. Hacen mal aquellos padres al obsequiar estos bienes tangibles a sus hijas. Para su custodia, mejor son los grilletes electrónicos. Ahora, una criatura puede lanzar una pequeña mentirilla para despistar y engañar al viejo. Ahí entra el sexto sentido de la madre. Ella lo sabe todo. Conoce las costumbres de sus retoños. No por algo salieron de su ovario. Además, siempre la verdad sale a la luz.

Peor aún son esas personas obsesivas a cuyas parejas están reventándole a timbrazos el artificio este y todavía se molestan cuando no son atendidos. Si tuviera un amigo así, le preguntaría: "¿Para eso le compras celular? ¿Desconfías de ella? Ojalá que te esté sacando la vuelta, para que no te responda y se gaste tu saldo".

Este engreído de Claro y Telefónica es vital para estos momentos de nuestra vida. Pero si son usados para hacer pelear a la gente, prefiero ver a las personas con chip. Ahora, si eres capaz de quitarte una de esas microscópicas invenciones de tu cuerpo, está de más que hayas leído este humilde comentario.

El mejor recuerdo es una mujer

Uno puede conocer varios sitios pero si se conoce a alguien interesante, el recuerdo es más profundo. Siempre la belleza estará ligada a la mujer. Una paisaje será muy hermoso pero tomado de la mano de una fémina compartiendo ese momento lo será más.

Un atardecer puede engalanar tu vista pero abrazado de una hermosa descendiente de la costilla de Adán podrás ver al Astro Rey cómo en su despedida alumbra sus preciosos rasgos. Esos momentos serán guardados en tu mente con más fuerza porque hay un factor adherente.

Esa vez que me llevaste al río y a pesar de las numerosas caídas, fue de mi agrado tenerte a mi lado. La fuerte corriente no fue un pretexto para evitar andar juntos sobre sus aguas. Nuestos dedos se entrecruzaron y formaron un solo puño. El aroma de tus cabellos y el brillo de tu sonrisa todavía permanecen en mi cabeza. Uno nunca debe perder la esperanza. Espero algún día volverte a ver.

Amor publicado en internet

Si uno tuviera la oportunidad de decir lo que le pegue la gana ¿lo haría normalmente o habría algún impedimento? A veces uno debe ser discreto y no revelar todo lo que llega a su persona. Una vez mis amigos tomaron como broma una crónica que escribí en Redaccionline.com.

En mi afán de ser original, pequé en ser un plagiador de la realidad. Ello no es nada raro para un periodista. Lo malo es cuando se atenta verdaderamente un círculo privado sin interés para la opinión pública. Mi tarea era relatar los comienzos de unos cuantos romances dentro de mi facultad. Tomé como base de mi texto la realización de un cortometraje.

Todos sus integrantes habían entablado lazos mayores a los amicales durante la filmación. Al final el camarógrafo se metió con la protagonista y el director con una chica del reparto. Estas curiosidades las plasmé en una, valga la modestia, buena crónica. Las noticias malas son las primeras en saberse, dicen. Yo mientras tanto recibía el visto bueno de mi jefe.

Una amiga, pequeña en estatura pero grande en carácter, pegó el grito en el cielo. No me llamó la atención pero me dio a entender que no lo vuelva a hacer. Era muy tarde ya. Al final, ninguna de las relaciones surgidas de esa producción audiovisual perduraron. En la actualidad, solo existe la nota si la buscan en Google.