Hace unos días solicité sacar una tarjeta de crédito en una conocida cadena de tiendas por departamento. Fui a un supermercado gigante. En el ingreso pedí información. Un joven amable me indicó avanzar unos pasos antes de la otra puerta. Caminé algo en distancia equivalente a una cuadra de mi barrio. Parecía un turista. Me faltaba tomarle foto a todo lo que encontraba por el camino. Finalmente llegué a un módulo donde una chica simpática me atendió. Pedí saber los requisitos necesarios para tener una tarjeta brillante muy parecida a la que ostentaba mi padre en sus años de prosperidad económica. Me empezó a interrogar el nombre de mi centro de labores, mi salario, mi número de DNI y otro datos más. Era un poco engorroso el trámite pero ella me lo facilitó. A la hora de preguntarme por mi ex trabajo le di Peru.com como respuesta. Su ceja derecha levantada a lo Jhonny Bravo me hizo entender su desconocimiento de este portal. Pedí permiso para meter mi mano en su computadora. Puse la dirección y le mostré dónde escribía mis notas de farándula no hace mucho. Haciendo click en 'Contáctenos' le hallé el teléfono de esa compañía. Al final de cuentas, me hizo firmar un papel verde lleno de letras y pidió mi retorno la próxima semana. Para entonces tendría respuesta si me darían una tarjeta de crédito o no. Después de compartir unos minutos con aquella fémina, me complacería volver a ese módulo para disfrutar de su sonrisa nuevamente. Sus ojos grandes y hermosos se quedaron registrados en mi retina. Es una pena que no pude captar toda su figura. El bendito mueble donde se apoyaba me permitía ver de la cintura para arriba.
sábado, 7 de julio de 2007
Tengo que sacar tarjetas de crédito más seguido
Hace unos días solicité sacar una tarjeta de crédito en una conocida cadena de tiendas por departamento. Fui a un supermercado gigante. En el ingreso pedí información. Un joven amable me indicó avanzar unos pasos antes de la otra puerta. Caminé algo en distancia equivalente a una cuadra de mi barrio. Parecía un turista. Me faltaba tomarle foto a todo lo que encontraba por el camino. Finalmente llegué a un módulo donde una chica simpática me atendió. Pedí saber los requisitos necesarios para tener una tarjeta brillante muy parecida a la que ostentaba mi padre en sus años de prosperidad económica. Me empezó a interrogar el nombre de mi centro de labores, mi salario, mi número de DNI y otro datos más. Era un poco engorroso el trámite pero ella me lo facilitó. A la hora de preguntarme por mi ex trabajo le di Peru.com como respuesta. Su ceja derecha levantada a lo Jhonny Bravo me hizo entender su desconocimiento de este portal. Pedí permiso para meter mi mano en su computadora. Puse la dirección y le mostré dónde escribía mis notas de farándula no hace mucho. Haciendo click en 'Contáctenos' le hallé el teléfono de esa compañía. Al final de cuentas, me hizo firmar un papel verde lleno de letras y pidió mi retorno la próxima semana. Para entonces tendría respuesta si me darían una tarjeta de crédito o no. Después de compartir unos minutos con aquella fémina, me complacería volver a ese módulo para disfrutar de su sonrisa nuevamente. Sus ojos grandes y hermosos se quedaron registrados en mi retina. Es una pena que no pude captar toda su figura. El bendito mueble donde se apoyaba me permitía ver de la cintura para arriba.
Tratando de escribir después de tiempo es difícil
Después de tiempo me animé a escribir. Daddy Yankke y su pegajoso ritmo me acompañaban mientras plasmaba mis ideas sintácticamente. Tenía sueño pero ello no me inhibió de continuar. Un airecillo frío entró por debajo de la puerta de la cocina. En eso tuve de fondo musical al legendario tema de la película 'Rocky'. Mis dedos empezaron a moverse más rápido sobre el tablero pero el golpe en seco de una batería de fondo los sosegó. A mi mente se vino la imagen de Stallone corriendo por el mercado. Esta canción está bien posicionada en mi cabeza. Instantes después llegó la parte del coro de 'El Ojo de Tigre'. Iba a sonar nuevamente el estribillo pero la computadora lo impidió. El programa de música no avanzaba. Después de refrescarlo, escuché a lo lejos a Gianmarco cantándole al amor. "Respírame, soy paratí", fueron las palabras introductorias de 'Gota de Lluvia' para dar paso a un solo de guitarra romántico. En ese entonces solo me dediqué a escuchar. Para no perder el texto avanzado, grabé. Finalmente perdí la noción de qué escribir. 'La Oreja de Van Gogh' me acompañó hasta antes de irme a dormir.
viernes, 6 de julio de 2007
Una oda a la Chatita de mi vida
Estaba revisando unas fotos por Internet. Una buena amiga mía ostentaba orgullosa, pienso yo, en su Hi5 una foto conmigo. En dicha placa se puede apreciar la sorpresa en su rostro ante la captura del momento mientras yo sonrío pícaramente. Esa imagen me hizo recordar los buenos momentos vividos con esta pequeña. Corta de estatura pero grande de corazón, algunas veces fui su infidente. Una vez me presentó la esquina donde se besó por primera vez con quien ese entonces era su enamorado. Un carro cuadrado al frente de una pared muda testigo de arrumacos es revistida por las sombras de una calle mal alumbrada en Mangomarca. Debería compartir ese secreto para invitar reproducir más momentos amorosos en esa zona de Lima. Pero ese no es el tema. Hace tiempo que no veo a mi pequeña amistad. Sabe de mi aprecio por su persona. Quiero verla nuevamente, pero no en el Timbalero. Prácticamente no se puede conversar en ese local. La música a todo volumen ha desarrollado en los mozos de ese local el arte de comunicarse con las manos. Yo quisiera un día mostrarle mis dos índices extendidos paralelamente al dueño de ese local y sacudirlos mismo 'Popi' Olivera para que se sepa mi opinión sobre los niveles excesivos de decibeles dentro de su local. Ay Chata, cada vez que me acuerdo de ti, se vienen a la memoria todas nuestras horas de tiempo juntos. Solo falta animarme a levantar el teléfono, llamar y preguntar por la Chatita de mi vida.
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